QUIÉN SOY

IMG_0194Mi nombre es Katerina o Katia como solemos decir en Rusia. Nací en San Petersburgo en 1983 en una familia de matemáticos. En nuestro apartamento había muchos libros y álbumes con pinturas. Al final de la era soviética no eran caros y teníamos armarios llenos de libros… Probablemente es la causa por la cual desde pequeña me nació la pasión por el arte y la cultura. Tanto amaba el arte que traté de ser artista yo misma y con ocho años de edad me puse a escribir novelas. Mi primer pequeño libro fue publicado en 1998. En el año 2000 me gradué del colegio y decidí ingresar en la facultad de Historia de la Universidad Estatal de San Petersburgo. Aunque mis padres querían que siguiera sus pasos en matemáticas, o, al menos, en informática, ya había decidido que lo que quería estudiar era la cultura del pasado. Ahora puedo decir que San Petersburgo contribuyó mucho a mi pasión por la historia porque aquí uno puede sentir la atmósfera de siglos pasados a cada paso. Aún más, mis abuelas nacieron aquí y todavía guardan la memoria sobre los heroicos días de la Segunda Guerra Mundial que vivieron aquí en Leningrado. Crecí en medio de sus memorias. ¿Cómo podría elegir otra cosa que la historia?
En 2005 me gradué de la Universidad con diploma con mención de excelencia y decidí seguir con el doctorado porque quería desarrollarme en el ámbito científico. Obtuve el doctorado en Historia de la Edad Media en 2008. Continué trabajando como guía y ese mismo año empecé a acompañar grupos de turistas en los cruceros Viking en Rusia. Puedo decir que a mí personalmente me gusta trabajar en barcos porque es romántico. Por supuesto, es un reto porque a veces tienes que pasar medio año viajando. Pero lo romántico es que a veces navegando por los ríos y lagos lejanos puedes descubrir algo nuevo sobre tu propia personalidad.
En 2010 mi vida cambió radicalmente porque conocí a mi futuro marido con el que vivo ahora muy feliz. Mi marido asimismo se dedica a la ciencia. Es doctor en Medicina y ejerce como cirujano ortopédico. La familia se convirtió para mí en una gran fuente de energía y emociones que me brindó valentía para empezar mi propio negocio en turismo, una esfera que me apasiona.
Creo que ahora pueden ver que realmente soy muy trabajadora y ambiciosa pero al mismo tiempo profundamente romántica. Por cierto, sigo escribiendo novelas y en este año publiqué mi nuevo libro. Mi pasión más grande es viajar. Sobre todo, disfruto explorando países con brillante historia medieval como España o Italia… Como mi tesis doctoral fue dedicada a los frescos bizantinos el primer viaje que me pude permitir al ganar mi primer dinero fue a Turquía porque durante muchos años soñé con ver los frescos y la iglesia de Santa Sofía de Constantinopla con mis propios ojos. Sabe, cuando por primera vez vine a esta basílica pasé tres horas adentro. ¡Sentí que el sueño de toda mi vida se había hecho realidad!