¿De qué se trata en este blog?

Este va a ser mi blog, no como guía sino como persona. Por lo tanto, entre los temas que abordaré estará todo lo que me parezca interesante. Todo lo que me sorprenda, me inspire, me impacte o me haga pensar. ¿Por qué quiero empezar este blog? Nada más porque quiero compartir mis reflexiones y mis sentimientos con ustedes, mis lectores o mis clientes, cualquier que sea el país donde viven. Es decir, el blog no estará dedicado a ningún tema en especial. Es solo un modo para expresarme. No es fácil transmitir lo que sientes si no es tu idioma materno. En Rusia hubo solo un escritor que tenía dos idiomas maternos, el inglés y el ruso, y escribiendo sus novelas no hacía diferencia entre ellos. Se trata de Vladímir Nabókov. Por supuesto, no soy como él pero haré todo lo posible.

En los formularios a veces aparece una extraña pregunta: “¿Puede escribir algo sobre sí mismo, sobre su personalidad?”
Por supuesto, nadie espera que lo que escriba en el formulario sea la verdad pero si tuviera alguna motivación para ser sincera, ¿qué diría? El escritor ruso Yevgueni Grishkovets dijo una vez que “siente respeto hacia la especie de ‘personas raras’ que son… nada más gente normal, feliz y activa, y a lo mejor, exitosa, pero que tienen algo en el fondo de su vida, algún secreto, problema, cuestión o pensamiento que no les deja ser cien por cien felices y cien por cien normales”.
Podría tratarse de un sueño que todavía tienen sin cumplir o algún reto que les impuso la vida y que aún no han conseguido, un amor infeliz no olvidado y no terminado, o simplemente algún raro sentimiento de inquietud en el corazón. Grishkovets luego dice que el mismo es de este tipo de ‘gente rara’. En cuanto a mí, también soy una ‘persona rara’ que se acostumbró a ser “normal y feliz” pero sin que eso fuera totalmente cierto. Me gustan las personas que parecen un misterio o un desafío. Posiblemente porque eso tiene que ver mucho con mi forma de sentir y vivir. No me gustan familias ejemplares o una felicidad ejemplar. Sin embargo, todavía tenemos mucho de esto en Rusia y hay mucha gente que se cree tan lista como para enseñar este tipo de felicidad ejemplar. Posiblemente se trate de una reminiscencia de la Unión Soviética. Mi marido que es un poco mayor que yo y que creció en la realidad soviética de los años 1970 me dijo una vez que esa enseñanza de felicidad estaba tan bien organizada y era tan eficiente que aún en la guardería todos los niños querían servir en el ejército para ser ‘verdaderos hombres’ y las niñas querían tener familia e hijos para ser ‘verdaderas mujeres’. Este es el modelo de la ‘felicidad ejemplar’ que odio tanto. Creo que la felicidad no es un objeto que uno puede poseer y construir (como un portátil o un coche) sino un sentimiento o una expectación de un ‘nuevo Universo’. O como suele decir un amigo psicólogo: ‘El Universo donde el tiempo sea completo y no dividido en el pasado, el presente y el futuro, el Universo como una zona informativa integral’.
Es por eso que todavía recuerdo mi viaje a Nueva York. Parece que allí no existe una felicidad ejemplar o un trabajo ejemplar o una fe ejemplar o una religión ejemplar. Allí hay tantas nacionalidades diferentes y modos de vivir diferentes y diferentes iglesias y religiones a tu alrededor. Y lo mejor es que a nadie le preocupa esta diversidad ni esta cacofonía como si fuera un laboratorio donde se creara un nuevo tipo de la humanidad mientras que toda la historia anterior fuera o pronto tuviera que pasar a ser tan solo ‘prehistoria’, una preparación para la verdadera historia que se está naciendo en este momento.

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